Si no fuéramos tan buenos para olvidar...


Esta foto fue posteada originalmente para acompañar el ensayo «Gol», de Maribel Mandarina, que pueden leer aquí. Pero, como el otro día salió en la plática (en el grupo de los viernes, a propósito del ensayo que Ramón nos leyó, y que iba sobre un entendimiento virtuoso del olvido como la forma mejor que el mexicano tiene de sobrevivir), pensamos que no estaría de más colocarla más a la entrada del blog.
Como se anotaba en ese post original, la foto no es precisamente de un gol, sino de un gol que no fue tal. La tomó el fotógrafo Fabricio León en el instante justo en que Hugo Sánchez (gracias, Hugo) falló el penal decisivo que sacó a México del Mundial de 1986. La escena es del Salón Corona, de la Ciudad de México, y ahí se exhibe como un mural que dice mucho sobre esa forma mexicana de la fatalidad conocida como el «ya merito».

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1 comentarios

  1. Un errar soy sin sentido // 10:44 p. m.  

    Oye, pero ¡qué buena foto, Israel! Terrible escena para todo aficionado al deporte del hombre, como lo llamaba el lengendario Ángel Fernández.
    Gracias por traerla más adelante en el blog.

    Saludos.

    Ramón